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domingo, 2 de octubre de 2016

#6 - Vendo Humano

  Este es un trabajo que tenía pensado desde los inicios de la cursada, durante la cual se fue hablando de aquello que era importante para nosotros, y de lo urgente, así como también de la intensidad en las obras de arte. Si he de escribir con sinceridad (cualidad de la que por ahí no puedo presumir tanto como me gustaría), considero que hasta el momento no he logrado ningún trabajo 'intenso', y es que tal vez en ningún momento me senté o me acosté o me fui a pasear pensando en lograr algo con esa característica. Quizá estuve más preocupado por hacer algo simbólico, o metafórico, y este pequeño trabajo no es la excepción. Sin embargo, disfruté haciéndolo.
  Según la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) realizada por el INDEC (Instituto Nacional de Estadística y Censos) en 2012/2013 (enlace a los resultados de la encuesta), el argentino promedio gasta 1709$ al mes, incluyendo alimentos, servicios, transporte, gastos médicos, etc. Aunque intuyo que en la realidad empírica el gasto per cápita mensual es aún mayor, quise ajustarme a un número duro que estuviese burocrática y oficialmente establecido. Si una persona vive con 1709$, significa que consume esa cantidad de valor, por decirlo de alguna manera. Entonces, en un año, una persona promedio en Argentina consume 20.508$ para poder mantenerse con vida (gasto mensual x 12). Siguiendo este cálculo sumamente abstracto, porque los consumos van variando, los precios cambian, y según el individuo hay más o menos gastos, se puede decir que en 20 años una persona invirtió en su subsistencia 410.160$ (gasto anual x 20). A esto se le puede agregar una plusvalía, para pagarle el servicio de cuidado y atención que realizaron los padres o los tutores a cargo. Entonces, una persona que vive en Argentina, que tiene 20 años, basándonos en la información de gastos económicos otorgada por el INDEC, y agregándole un valor extra como ganancia para sus propietarios legales, podría valer unos 717.780$. Una persona de 30 años valdría unos 1.107.432$.
  Me parece saludable vernos a nosotros mismos como productos materiales, como resultado de la inversión de energía, tiempo y dinero, no con el fin de hacer una crítica por la "cosificación" del cuerpo o las personas, sino para ser conscientes de que aunque nos vistamos y escribamos libros y organicemos conciertos de rock, no somos distintos a una planta o a una piedra: dependemos de innumerables factores, somos el producto de incontables fuerzas que se combinan y se repelen constantemente. Para llenar nuestros cuerpos de vida, tenemos que invertir la vida de los demás, y pienso que está bueno saber eso, para poder invertirla de manera cuidadosa, empática.
  Al video quise hacerlo bien "groncho", onda esos comerciales que pueden encontrarse a las tres de la mañana en la tele, pasando una y otra vez, absurdamente. Tratarnos tan frívolamente a nosotros mismos como a una licuadora o a un peine que tira luces celestes para estimular el crecimiento del cabello, podría servirnos para bajarnos un poco de ese pedestal evolutivo en que muchos individuos humanos nos sentimos.


 

lunes, 12 de septiembre de 2016

# 5 - Cotidianeidad

  Ese paraguas con el que cotidianamente me escondo de la realidad que se vierte sobre mí, ¿realmente me protege? ¿Qué tan resistente es? ¿No empieza a tener grietas cuando todos los días se descubre algo que quisiera no descubrir? ¿Qué hacer con los orificios? ¿Repararlos? ¿Cómo? Día a día está más endeble, pero eso, ¿significa heridas, libertad, ambas cosas, alguna otra?
  El objeto mide aproximadamente 96cm de ancho por 74cm de alto y de largo.

#3

  Esta es la tercera obra que hice, ya para aquella primera entrega inicial de tres obras. Si hay que definirlo supongo que se trata de un fotomontaje intervenido físicamente, compuesto por dos fotografías (una vista superior de Resistencia y otra de mi persona acurrucada cómodamente en un sillón con un camisón). El contorno circular me pareció apropiado porque me recordaba lo convencionalmente esférico del mundo. La fotografía impresa está desgarrada en los ojos, la nariz, la boca, los oídos, las manos y los pies del personaje, que no puede (o no quiere) percibir la realidad que lo rodea y tampoco puede  (o no quiere) andar por ella, se mantiene en su sillón mientras la ciudad se extiende a su alrededor.
  La fotografía tiene un diámetro de 29cm.


domingo, 4 de septiembre de 2016

#4 - No me importa

  Siento a la lluvia como un fenómeno lleno de vida, capaz de limpiar y de hacer resurgir las cosas secas. Asimismo la luz del Sol es un alimento crucial para nuestra piel y para las hojas de las plantas que nos rodean. Y son cosas tan naturales. Pero a veces me encuentro a mí mismo intentando no mojarme, intentando quedarme en la sombra. Y a veces cruzo seco al lado de alguien empapado, y sigo. Y a veces cruzo fresco al lado de alguien envuelto en ese ardor solar, y sigo. Veo al paraguas como una de las tantas burbujas en las que me gusta esconderme: impermeable, las gotas le resbalan y caen a mis pies sin tocarme; oscuro, luz no tiene adonde ir.
  Esta obra audiovisual la realicé a nivel sonoro con distintos testimonios de personas que recopilé a través de Internet, y con una composición musical propia. Bajo el paraguas, dentro de mi burbuja, me refugio de la luz, prefiero no ver. En oscuridad mis ojos, en oscuridad mis oídos, mi nariz, mi boca, ocupadas mis manos. La música me parece alegre, me dan ganas de mover la cabeza. ¿Pero qué me produce escuchar a todas esas personas? Quisiera sentarme a tomar mate tranquilo y disfrutar la mañana. Y el sillón, confortable hogar de un culo que piensa demasiado en sus propios cachetes.


 

#2 - Grillete

  Si no puedo empezar a dar los pasos necesarios, debe ser porque algo me mantiene estático. Hay un grillete que me amarra a quien soy.
  Mi nombre, mi número, el nombre y el número que me dieron, establecen hasta qué punto del globo puedo caminar, hasta dónde me dejarán llegar los armados, qué ha de correr por mi sangre, qué himno debo cantar, qué comida tengo que comer, quién debo ser.
  El dinero me trae el miedo al hambre, al frío, a la desnudez, al aburrimiento, a la sed, a lo salvaje, a la enfermedad, al camino.


lunes, 22 de agosto de 2016

#1

  Se habló en clase de lo que nos preocupa como personas, de lo que creemos que es urgente en nuestras vidas. Haciendo una síntesis de todas las volteretas filosóficas (incluyendo lo moral, lo religioso, lo económico, lo político) que podría escribir acerca de esa cuestión, lo que me preocupa es la facilidad que tengo para mirar a otro lado, para ser un inconsciente de manera voluntaria, para apagar la información que me hace sentir incómodo, para patearla hacia adelante. Es algo así como una procrastinación existencial que deja para otro día, para otro año, para otra década, el dar los pasos necesarios para ser la persona que me gustaría ser.


  Esta es la primera obra que realicé teniendo como eje aquella cuestión. No tiene nombre.
  El cabello, parte de nuestro cuerpo altamente estetizada, que diariamente es coloreada, modelada, recortada, atada, aseada, en una búsqueda de belleza o de identidad o de ambas cosas. Una cabeza de cabello. Cabello que no duele, cabello que no siente, cabello que no sangra, cabello que no se pudre. Cabellos que se apropian de cuidados que podrían invertirse en algo o alguien que sí sufre el riesgo de sangrar y a pudrirse si se lo ignora tanto tiempo.
  Anulación intencional de los sentidos. Unos lentes oscuros para alguien que no tiene en sus planes mirar nada.